Qumrán [Q] / Biblia Reescrita Texto Parabíblico

El Apócrifo de Josué (Qumrán)

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4QapocrJosh • Paráfrasis Exclusiva, la Maldición de Jericó y la Sincronización Jubilar

El conjunto de textos fragmentarios recuperados en las cuevas del desierto de Judea, conocido en la nomenclatura académica contemporánea como el "Apócrifo de Josué" (anteriormente denominado "Salmos de Josué" o "Paráfrasis de Josué"), constituye uno de los testimonios literarios más fascinantes y metodológicamente complejos para la crítica textual de la Biblia Hebrea. Su categorización dentro del inmenso corpus de la literatura del Segundo Templo plantea profundos desafíos taxonómicos, obligando a los investigadores a reevaluar las fronteras entre la transmisión fiel de la Escritura y la creatividad literaria interpretativa de la antigüedad.

1. Clasificación, Categoría y Manuscritos Testigos

Dentro de la taxonomía crítica moderna establecida por los editores de la serie Discoveries in the Judaean Desert (DJD), el Apócrifo de Josué se clasifica inequívocamente bajo el rubro de literatura parabíblica [Q] o de "Biblia reescrita" (Rewritten Bible). Este género literario, término originalmente acuñado por Geza Vermes y posteriormente expandido por académicos como George Brooke y Devorah Dimant, se caracteriza por tomar un texto escritural base —en este caso particular, el Libro de Josué canónico— y someterlo a un riguroso proceso de exégesis narrativa.

El autor de la obra no se limitó a copiar el texto, sino que lo sometió a una paráfrasis expansiva, omitiendo detalles topográficos menores, reordenando episodios cronológicos e insertando material teológico enteramente nuevo. Este material original incluye extensos discursos hortatorios, oraciones penitenciales, maldiciones expandidas y asombrosas revelaciones proféticas. Por sus características compositivas, el Apócrifo de Josué comparte paralelos tipológicos, estructurales y metodológicos con otras obras preeminentes del mismo género encontradas en Qumrán, tales como el Libro de los Jubileos, el Rollo del Templo (11Q19) y la Paráfrasis de Génesis y Éxodo (4Q422).

Estatus e Impacto de Autoría en el Yahad

El estatus del texto en la antigüedad judía es objeto de un intenso debate académico. Es un hecho historiográfico incontrovertible que el Apócrifo de Josué no formó parte del canon hebreo cerrado (la Biblia Hebrea masorética) ni fue incluido en las traducciones helenísticas de la Septuaginta (LXX). Sin embargo, la evidencia material extraída de Qumrán sugiere fuertemente que este documento fue considerado un texto dotado de un altísimo grado de autoridad, rayando en lo cuasi-canónico, por ciertas comunidades judías del período del Segundo Templo.

La prueba más elocuente y contundente de este elevado estatus de autoridad reside en su prominente inclusión en el manuscrito 4Q175, comúnmente conocido como 4QTestimonia. Este documento es una antología mesiánica de "textos de prueba" (proof-texts) elaborada por la comunidad sectaria. En dicho manuscrito, una cita directa y extensa del Apócrifo de Josué —específicamente la interpretación escatológica de la maldición sobre la ciudad de Jericó— se coloca estructural y teológicamente a la par de citas extraídas de libros fundamentales de la Torá, como Deuteronomio y Números. Para el redactor esenio de 4Q175, las palabras del Apócrifo no eran mera literatura edificante, sino que poseían el peso innegable de la revelación divina, siendo herramientas indispensables para argumentar teológicamente sobre los inminentes eventos escatológicos. La preservación de al menos cinco copias distintas en diferentes cuevas atestigua además la inmensa popularidad y reverencia que la obra inspiraba.

Características Filológicas del Hebreo

El idioma original de composición es el hebreo, descartándose orígenes arameos o helenísticos. Específicamente, el análisis morfológico y sintáctico revela elementos característicos del Hebreo Bíblico Tardío (Late Biblical Hebrew - LBH), una fase lingüística de transición que coincide con una composición durante la era formativa del período del Segundo Templo (aproximadamente entre el 500 y el 100 a.C.).

Desde una perspectiva ortográfica, el texto presenta características notables. Aunque la ortografía es ligeramente más plena (plene spelling) que la del Texto Masorético (TM), facilitando la lectura sin vocales, la obra en su estado original no exhibe en su totalidad las características morfológicas extremas de lo que el profesor Emanuel Tov define sistemáticamente como la "práctica de los escribas de Qumrán" (Qumran scribal practice). Esta sutil distinción sugiere que, si bien las copias recuperadas fueron preservadas en las cuevas del Mar Muerto, la ortografía subyacente apunta a un origen y una tradición de transmisión que trascienden los límites exclusivos de la comunidad sectaria. Además, en manuscritos clave como 4Q378 y 4Q522, el nombre del patriarca Josué presenta una ortografía inusual, documentada epigráficamente como [wçy (YhwÅ¡w'), una peculiaridad que funciona como un ancla filológica crucial para que los paleógrafos modernos puedan vincular los diferentes fragmentos dispersos a una misma obra maestra original.

Sigla Nombre Asignado Datación Contenido y Perfil Codicológico
4Q378 4QapocrJoshª Herodiana (fines s. I a.C. - I d.C.) Escrito en elegante mano formal desarrollada. Relata la primera fase de la vida de Josué, el luto por Moisés y la transferencia del liderazgo.
4Q379 4QapocrJosh? Asmonea (primera mitad s. I a.C.) Escritura semi-cursiva. Contiene el cruce del Jordán en el Jubileo y la maldición sobre Jericó (fuente citada en 4Q175).
4Q522 Profecía de Josué (4QapocrJosh?) Asmonea Tardía / Herodiana (s. I a.C.) Contiene profecías sobre David, Salomón y la conquista de la "Roca de Sión" (Templo). Vinculado por Tov al corpus.
5Q9 5QapocrJosh Siglo I a.C. Preserva una lista de topónimos similar geográficamente a la enumeración territorial de 4Q522 frag. 9 i.
Mas 1039-211 MasapocrJosh (Masada) Previo al 73 d.C. Fragmento hallado fuera de Qumrán, en Masada. Atribuido paleográficamente a la misma mano escribal que copió textos de Qumrán.
4Q123 4QpaleoParaJosh Período Helenístico Paráfrasis escrita enteramente en caracteres paleo-hebreos arcaizantes. Pertenencia al mismo grupo bajo discusión.

2. Origen, Contexto de Producción y la Crítica Asmonea

Rastrear el origen exacto del Apócrifo de Josué requiere desenmarañar las complejas capas paleográficas, históricas y literarias que envuelven los manuscritos. Para abordar este desafío historiográfico, la disciplina exige separar rígidamente la fecha de la composición literaria original de la fecha en que se produjeron las copias físicas que lograron sobrevivir a los estragos del tiempo en el desierto.

Datación de la Composición vs. Copias Existentes

Las copias físicas existentes, particularmente los extensos manuscritos de 4Q378 y 4Q379, se sitúan temporalmente a lo largo del siglo I a.C., abarcando un amplio espectro desde la mitad del período Asmoneo hasta el amanecer de la época Herodiana. Sin embargo, la redacción literaria subyacente debe ser sustancialmente anterior a estos artefactos. El terminus ante quem innegable e irrebatible para la composición de esta obra es la existencia de 4QTestimonia (4Q175), un pergamino copiado por un escriba sectario aproximadamente entre el 100 y el 75 a.C.

Dado que 4Q175 cita textualmente a 4Q379 asumiendo que es un documento preexistente y portador de una autoridad axiomática, el Apócrifo de Josué tuvo que haber circulado y consolidado su prestigio, como mínimo, durante el siglo II a.C. Esta cronología resulta sumamente reveladora, pues encaja perfectamente con el apogeo explosivo de la producción de literatura de la "Biblia reescrita", un fenómeno socioliterario que incluye la composición del Libro de los Jubileos y el texto base arameo del Documento de Leví. Estas obras surgieron como una respuesta teológica vigorosa ante la crisis de helenización y las convulsiones socioculturales durante las primeras etapas del Estado Asmoneo.

Identificación de la Comunidad de Origen: ¿Sectario o Pre-sectario?

Una de las cuestiones más intrincadas y polarizantes en la investigación qumránica contemporánea es determinar si un texto parabíblico constituye un producto interno y exclusivo de la comunidad sectaria (generalmente identificada con los esenios o el movimiento del Yahad) o si fue traído a las bibliotecas de las cuevas desde círculos externos más amplios. El Apócrifo de Josué se clasifica predominantemente en el consenso académico como un texto no sectario, o más precisamente, pre-sectario.

  • Ausencia de Nomenclatura Sectaria: A diferencia de textos puramente originados en Qumrán como la Regla de la Comunidad (1QS) o el Rollo de la Guerra (1QM), el Apócrifo de Josué carece por completo de las fórmulas teológicas o la terminología sociológica distintiva del grupo. No existen referencias a los "Hijos de la Luz", al "Maestro de Justicia", al "Sacerdote Impío" ni a las estructuras penales del consejo de la comunidad.
  • Práctica Escribal y el Nombre Divino: La evidencia señala una actitud divergente respecto al uso del nombre de la deidad. La estricta evasión sectaria prescribía no escribir el Tetragrámaton, sustituyéndolo frecuentemente por puntos (tetrapuncta), pronombres de segunda persona, o empleando caracteres paleo-hebreos como marcador de reverencia. Por el contrario, la composición original del Apócrifo probablemente utilizaba el nombre divino de una manera mucho más libre, reflejando las prácticas de un judaísmo más general y difuso previo a las estrictas regulaciones del Yahad.
  • Alineación Ideológica Híbrida: Como subraya acertadamente la académica Devorah Dimant, el texto ocupa un fructífero espacio intermedio. Al igual que el Libro de los Jubileos o el Rollo del Templo, carece de un marco institucional sectario explícito, pero está imbuido de teologúmenos que resonaban de manera profunda y armónica con la cosmovisión del grupo de Qumrán. Esta sinergia ideológica explica a la perfección por qué la comunidad sectaria reverenció la obra y se dedicó a preservar múltiples copias en su resguardada biblioteca del desierto.

El "Hombre de Belial" y la Crítica a Juan Hircano I

El contexto histórico preciso de la redacción de la obra puede ser discernido analizando la exégesis de la "maldición de Jericó". En 4Q175 y 4Q379 frag. 22 ii, la obra reinterpreta la condena proferida en Josué 6:26 contra el reconstructor de Jericó. Sin embargo, el autor apócrifo actualiza esta condena aplicándola a un contemporáneo "hombre maldito" (descrito con el feroz apelativo de "hombre de Belial") y a sus dos hijos, a quienes denomina "instrumentos de violencia".

La exégesis histórica contemporánea, liderada por investigadores como Hanan Eshel, argumenta persuasivamente que esta alusión profética escrita ex eventu constituye una crítica frontal y codificada a la dinastía Asmonea. Específicamente, el "hombre de Belial" encarna al sumo sacerdote Juan Hircano I (134-104 a.C.), quien emprendió masivas campañas de expansión y fortificación militar. Sus dos "instrumentos de violencia" son sus hijos, Aristóbulo I (quien asumió el título de rey) y Antígono (o Alejandro Janeo), cuyas sangrientas disputas dinásticas ensangrentaron el suelo de Judá.

3. Análisis Literario y Mosaico Textual

Someter al Apócrifo de Josué a un escrutinio literario revela una arquitectura textual extraordinariamente sofisticada y reflexiva. Lejos de constituir un mero resumen superficial de los anales de la conquista, se trata de un texto estructurado magistralmente en torno a discursos parentéticos, elaboradas oraciones de gratitud y material profético puesto deliberadamente en boca de Josué. La estructura macro-narrativa sigue a grandes rasgos la trayectoria del libro canónico, pero su tejido conectivo está poderosamente influenciado por la retórica persuasiva del libro de Deuteronomio.

Género Literario y la Técnica de la Paráfrasis

El género literario operativo es la paráfrasis integradora, representando el pináculo de la tradición de la "Biblia reescrita". No obstante, la técnica compositiva central que distingue a esta obra es la invención de discursos de profunda exhortación teológica (parénesis). Gran parte de la matriz textual preservada en 4Q378 y 4Q379 consiste en prolongados parlamentos donde Josué asume el centro del escenario, dirigiéndose a la asamblea del pueblo en una autoritativa primera persona ("yo").

Estos discursos han sido modelados estilísticamente a partir de las arengas bíblicas originales de Josué (capítulos 1, 18-21 y 23-24), pero el autor los ha fusionado, mediante un intrincado proceso de alquimia exegética, con los majestuosos discursos de despedida de Moisés extraídos de Deuteronomio 1-3 y 28-31. A lo largo de la narración, el autor intercala hábilmente frases bíblicas explícitamente identificables con un lenguaje biblicizante general para forjar una nueva narrativa ininterrumpida y dotada de un aura de venerable antigüedad.

Secuencia Narrativa Reconstruida (Emanuel Tov)

1. Luto Nacional y Transferencia del Poder (4Q378)

Abre con una emotiva descripción de los israelitas sumidos en luto por la muerte de Moisés (frag. 14). Avanza hacia la investidura y la transferencia oficial de la autoridad suprema a Josué (frag. 3). Amalgama Deuteronomio 31:7-8 con Josué 1:6, 9 para demostrar que el mandato divino posee continuidad inquebrantable.

2. Cruce del Jordán y Sincronización Jubilar (4Q379)

Narra el portentoso cruce del río Jordán (frag. 12). Inserta un dato cronológico decisivo: estipula que el cruce ocurre en el primer mes del año 41 tras la salida de Egipto, designándolo explícitamente como "el año de los Jubileos", anclando la conquista a los ritmos celestiales.

3. Pruebas de la Conquista y Desafíos Morales (4Q378 / 4Q379)

Documenta el anatema y el pecado de Acán (4Q378 frag. 6 i) y las repercusiones del engaño gabaonita (frag. 22). Registra con detalle el milagro cosmológico de detener el sol sobre Gabaón (4Q379 frag. 26).

4. Profecía de Jericó y la Maldición (4Q379)

El frag. 22 ii despliega la maldición sobre Jericó (Josué 6:26), expandida mediante un prisma profético que entrelaza Génesis 49:5 y Oseas 6:10 para prever la desolación causada por los "instrumentos de violencia".

5. Geografía Sagrada, Reparto y la "Roca de Sión" (4Q522 / 5Q9)

Delimita las herencias tribales y las ciudades de asilo. En 4Q522 frag. 9 ii, Josué explica por qué no trasladó el tabernáculo a Jerusalén de inmediato (presencia jebusea/amorrea) y profetiza que David conquistará la "Roca de Sión" y Salomón edificará el Templo.

6. Bendiciones y Rol del Sumo Sacerdote Eleazar (4Q379)

Se cierra con ceremonias de renovación del pacto (frags. 15-16) y un gran discurso final de despedida (frag. 17). Subraya la subordinación administrativa de Josué ante la preeminencia del sumo sacerdote Eleazar.

4. Teología, Ideología y Cosmología Temporal

El rediseño, expansión y modificación del libro bíblico original en este Apócrifo no obedecen a un mero deseo por embellecer estilísticamente el relato, sino a imperativos teológicos profundos y urgentes que buscaban dar respuesta a los acalorados debates intelectuales del judaísmo del Segundo Templo. A través de un análisis transversal, el texto proyecta tres grandes ejes ideológicos: la manticidad (profetología) hipertrofiada del líder, la sincronización cósmica e inviolable del tiempo mediante el concepto de los Jubileos, y las florecientes expectaciones mesiánicas y escatológicas de la comunidad lectora.

Profetología Mántica: De General a Vidente Cósmico

La alteración teológica más prominente y sistemática que recorre la línea central del texto es la exaltación dramática del estatus espiritual de Josué. En el texto bíblico masorético canónico, Josué es retratado predominantemente con un perfil pragmático: un comandante militar infatigable y un administrador fiduciario del pacto territorial, operando en constante dependencia de las instrucciones directas de Dios o subordinado a los oráculos emitidos por los sumos sacerdotes a través del Urim y Tumim.

El Apócrifo de Josué, sin embargo, inviste al guerrero protagonista con un aura profética y un carácter mántico virtualmente sin precedentes en la literatura temprana. En sus discursos, Josué sabe a priori, mediante revelación divina, que algún individuo malicioso desafiará inevitablemente la severa prohibición y reconstruirá la ciudad maldita de Jericó (4Q379). Aún más asombrosamente, en 4Q522, Josué despliega un conocimiento clarividente del linaje ancestral del Rey David (mencionando explícitamente a Pérez y al patriarca Jesé), profetiza la victoria militar sobre los habitantes jebuseos, y visualiza con siglos de antelación la gloriosa construcción del Templo en la "Roca de Sión" bajo el pacífico reinado de Salomón (a quien se refiere afectuosamente como "su hijo menor", el "amado del Señor").

Cosmología Temporal y la Cronología Jubilar

El tiempo en el Apócrifo de Josué no se concibe como un flujo lineal ordinario; es una arquitectura cosmológica divinamente calibrada. El Fragmento 12 de 4Q379 ubica el cruce del Jordán en el primer mes del año 41 tras la Salida de Egipto, dictaminando que "era el año de los Jubileos al comienzo de su entrada en la tierra de Canaán".

En el antiguo pensamiento teológico hebreo (como en Levítico 25 y el Libro de los Jubileos), un Jubileo (ciclo de 49/50 años) representa el mecanismo supremo para la restauración del orden cósmico: la condonación de deudas y la restitución inalienable de la propiedad territorial a sus dueños divinamente designados. Al sincronizar la Conquista con el Jubileo, el autor conceptualiza la campaña no como una usurpación terrenal, sino como una restitución cósmica y moral.

Ideología Escatológica y el "Mesías ben José"

El uso analítico que la comunidad de Qumrán otorgó a este texto desvela profundas implicaciones para la historia del mesianismo judío primitivo y las raíces de la cristología. El escriba que copió el Rollo de la Regla de la Comunidad (1QS) fue el mismo individuo que produjo el manuscrito 4Q175 (Testimonia). Este pergamino agrupa cuatro textos probatorios de redención escatológica:

  1. El Profeta escatológico análogo a Moisés (Deuteronomio 18).
  2. El Rey Mesiánico triunfante, la "Estrella de Jacob" (Números 24).
  3. El Mesías Sacerdotal proveniente de Leví (Deuteronomio 33).
  4. El clímax: la cita directa del Apócrifo de Josué sobre la maldición de Jericó.

La inclusión estructural del Apócrifo de Josué junto a figuras escatológicas canónicas sugiere que la figura de Josué (el guerrero de YHWH e instituidor del pacto) operaba dentro de la ideología pre-sectaria como un arquetipo para un futuro libertador escatológico o "Mesías de la Guerra". Puesto que Josué pertenecía genealógicamente a la tribu de Efraín (linaje de José), numerosos estudiosos sostienen que textos como el Apócrifo de Josué alimentaron el desarrollo genético del mitema judío tardío conocido como el "Mesías ben José" o "Mesías ben Efraín": un líder guerrero que enfrentaría a las fuerzas del mal en los últimos días, allanando el camino para el triunfo del Mesías Davidico.

5. Descubrimiento, Recepción y el Conector de Masada

El extraordinario redescubrimiento del Apócrifo de Josué en la extrema aridez del desierto de Judea funcionó como un catalizador sísmico que revolucionó la comprensión respecto a la enorme plasticidad y fluidez interpretativa de los textos bíblicos en los siglos previos a la fijación del canon rabínico.

Historia del Hallazgo Físico y Publicación

Los fragmentos de pergamino fueron recuperados durante la expedición de septiembre de 1952 en la Cueva 4 de Qumrán. Durante las primeras décadas, la masa de manuscritos desintegrados de Josué fue asignada al erudito John Strugnell. Debido al prolongado proceso de edición, la academia global dependió durante 40 años de una cita indirecta publicada en 1956 por John Marco Allegro en 4QTestimonia, quien acuñó el título prematuro de "Los Salmos de Josué".

Fue entre 1995 y 1996 cuando la investigadora estadounidense Carol Newsom publicó la editio princeps de 4Q378 y 4Q379 en el volumen XXII de la serie Discoveries in the Judaean Desert (DJD), renombrando oficialmente la obra como "El Apócrifo de Josué". Poco después, en 1998, Émile Puech editó 4Q522 en DJD XXV bajo el título de "La Profecía de Josué".

El Conector de Masada (Mas 1039-211)

El descubrimiento paleográfico realizado por Shemaryahu Talmon y la paleógrafa Ada Yardeni sobre el fragmento Mas 1039-211 transformó radicalmente la visión histórica del final de la era del Segundo Templo. Este retazo de pergamino no fue hallado en Qumrán, sino entre las cenizas de la inexpugnable fortaleza de Masada.

Yardeni identificó que este texto apócrifo de Josué hallado en Masada fue copiado físicamente por la mismísima pluma del escriba sectario anónimo que produjo a mano alzada más de 50 manuscritos en Qumrán (incluyendo copias de los Cánticos del Sacrificio Sabático). Esto prueba empíricamente que durante la Primera Guerra Judeo-Romana (66-68 d.C.), refugiados esenios o disidentes huyeron de Qumrán hacia Masada llevando consigo sus manuscritos sagrados. La profética ideología del Apócrifo de Josué sirvió de consuelo espiritual tanto a los esenios aislados junto al Mar Muerto como a los zelotes acorralados en Masada.

La Hipótesis Unificadora de Emanuel Tov

Frente a propuestas que interpretaban a 4Q522 o 5Q9 como tratados aislados ("Ciclos de Josué"), el editor jefe Emanuel Tov propuso unificar los contenidos de 4Q378, 4Q379, 4Q522 y 5Q9 bajo el mismo paraguas textual. Tov cimentó su síntesis demostrando la presencia consistente de la narrativa parafrástica, los discursos parentéticos en primera persona ("yo"), las interjecciones mánticas, y raros patrones de vocabulario como la inusual ortografía del nombre de Josué ([wçy) y la preeminencia asignada al sumo sacerdote Eleazar.

6. Estado Actual de Preservación y Lagunas Textuales

Cualquier exégesis teológica o análisis filológico moderno de esta magna obra debe necesariamente estar temperado por la humilde realidad de su cruda materialidad. Dado el altísimo nivel de desintegración del colágeno, la paulatina calcificación de la tinta y el daño físico provocado por las severas condiciones climáticas e insectos a lo largo de dos milenios, el Apócrifo de Josué se presenta en un estado extremadamente fragmentario.

Preservación Codicológica e Imagen Multiespectral

Las porciones sobrevivientes se encuentran bajo estricto resguardo en la Autoridad de Antigüedades de Israel (IAA) en Jerusalén. Para contrarrestar la decoloración del cuero, los materiales han sido expuestos a avanzadas imágenes de luz infrarroja y sistemas de imagen multiespectral (MSI). La mayoría de los avances paleográficos se lograron gracias a las históricas placas fotográficas en blanco y negro del Palestine Archaeological Museum (PAM) tomadas en los años 50 por Najib Anton Albina, complementadas en la actualidad por fotografías digitales de alta resolución en espectro completo capturadas por Shai Halevi.

  • 4Q378 (4QapocrJoshª): Preserva alrededor de 58 pequeños fragmentos (muchos del tamaño de una uña) en 16 placas de vidrio. Su elegante letra formal herodiana permite identificar las consonantes, pero los huecos textuales que devoran el centro de las columnas impiden una visión sin fisuras.
  • 4Q379 (4QapocrJosh?): Consiste en 46 pequeños fragmentos en 11 placas, escritos en letra semi-cursiva. La naturaleza cursiva rápida de la escritura se vuelve altamente críptica y propensa a ambigüedades morfológicas en su estado actual.
  • 4Q522 (Profecía de Josué): Agrupa 13 fragmentos. Preserva el segmento contiguo más extenso de discurso teológico continuo disponible en toda la obra (columnas 9 i y 9 ii), fundamentales para entender el propósito apologético del compendio.

Las Tres Grandes Lagunas Críticas

1. La Falta de Solapamiento Textual (Textual Overlap)

No existe un solo milímetro de solapamiento textual verificable entre 4Q378, 4Q379 y 4Q522. En ninguna parte el texto de un manuscrito duplica las líneas de otro. Por consiguiente, la unificación de Tov se basa en analogías literarias de alto nivel y confluencias estilísticas, en lugar de una prueba material irrebatible.

2. La Reconstrucción Tenuidad del Fragmento 22 de 4Q379

La reconstrucción de la frase profética sobre el "hombre de Belial" y los "instrumentos de violencia" descansa en el frágil fragmento 22 ii de 4Q379. Críticos como Timothy Lim advierten que la articulación física de los diminutos trozos sueltos en la Placa XXIII es un "tenuous join" altamente hipotético. Aunque 4Q175 sirve de guía paralela, las lagunas en el texto base de Josué obligan a asumir reconstrucciones morfológicas complejas.

3. La Pérdida del Colofón y Marco Metanarrativo

Dada la fragmentación de los bordes de los rollos, se ha perdido el título original, el prólogo y el colofón final. Desconocemos la ficción literaria mediante la cual esta paráfrasis reclamaba su elevada autoridad divina ante su audiencia del siglo I a.C.

Pese a este irremediable deterioro material, la integración paulatina, científica y multidisciplinaria de estos preciosos retazos literarios continúa ofreciendo una deslumbrante ventana sin filtros hacia la turbulenta evolución de la teología ideológica judía, las convulsiones geopolíticas de la dinastía Asmonea, y la dramática formación intelectual del fértil paisaje mesiánico que impregnaría el mundo del primer siglo.