Exégesis Oficial [O] Traducción Rabínica Arameo Literario

Targum Ónquelos

Tiempo estimado de lectura: ~15 min

El Targum Babilónico, la Hebraica Veritas y la Teología del Memrá

El corpus de la literatura targúmica constituye uno de los testimonios más formidables de la historia intelectual, teológica y lingüística del judaísmo antiguo. La necesidad de traducir los textos sagrados hebreos surgió como resultado directo de las convulsiones geopolíticas en el antiguo Oriente Próximo, específicamente a partir de las campañas del Imperio Asirio en el siglo VIII a.C. y el posterior exilio babilónico, eventos que marginaron el uso del hebreo como lengua vernácula en favor del arameo, la lingua franca diplomática y comercial de la época.

Dentro de este vasto ecosistema de traducciones sinagogales, el texto conocido como el Targum Ónquelos (o Targum Babilónico al Pentateuco) se erige como el cénit de la exégesis oficial rabínica. Su análisis profundo no solo desvela las mecánicas filológicas de la Antigüedad tardía, sino que expone las tensiones teológicas, las polémicas interreligiosas y las estrategias de consolidación identitaria de las comunidades judías frente al auge del cristianismo y las corrientes gnósticas.

1. Clasificación y Clasificación Crítica

En el contexto de la literatura bíblica y extrabíblica, el Targum Ónquelos se clasifica bajo la categoría de [Otro], específicamente como un texto de autoridad normativa rabínica y exégesis oficial. No ostenta el estatus de obra canónica en el mismo sentido que el Texto Masorético hebreo (la Mikrá), pero trasciende la categoría de mero comentario periférico o literatura apócrifa. Funciona como la traducción fundacional y autorizada de los Cinco Libros de Moisés (la Torá), integrando una capa interpretativa inseparable de la lectura sagrada.

Estatus Eclesial e Histórico

El estatus histórico del Targum Ónquelos exhibe una dicotomía fascinante entre su recepción en el judaísmo y su valoración en el cristianismo. En el seno del judaísmo rabínico, las academias babilónicas (epicentro de la erudición judía durante la Antigüedad tardía) elevaron este documento a una posición hegemónica, designándolo reverencialmente como targum didan ("nuestra traducción"), para diferenciarlo y sancionarlo por encima de las tradiciones arameas palestinenses más antiguas y folclóricas.

Esta consagración fue codificada legalmente en el Talmud babilónico (tratado Berakhot 8a), el cual instituyó la práctica inquebrantable del Shnayim mikra ve-echad targum ("dos veces la Escritura y una vez la traducción"). Esta normativa exige que todo judío practicante lea semanalmente la porción correspondiente de la Torá dos veces en su hebreo original y una vez en la traducción aramea de Ónquelos, lo que incrustó el texto de manera indeleble en la liturgia y la psique judía.

Desde la perspectiva eclesial cristiana (católica, ortodoxa y protestante), el texto no goza de ningún estatus canónico, deuterocanónico ni patrístico. Se le categoriza como literatura judía post-bíblica. No obstante, su impacto histórico en la exégesis cristiana ha sido monumental. Durante el Renacimiento, los humanistas cristianos y los defensores de la Hebraica Veritas consideraron los targumim, y especialmente el Ónquelos, como repositorios invaluables de sabiduría antigua que podían dilucidar pasajes oscuros del hebreo veterotestamentario.

Idioma Original y Tradición Manuscrita

El análisis filológico del idioma original del Targum Ónquelos ha sido objeto de un intenso debate. Tradicionalmente, se clasificaba como Arameo Babilónico Judío debido a su lugar de redacción final y canonización. Sin embargo, la dialectología moderna ha demostrado que el texto es, en realidad, un híbrido lingüístico: un dialecto clasificado como Arameo Literario Judío Tardío que posee un innegable sustrato de Arameo Palestinense recubierto con un barniz fonético y ortográfico oriental.

Familia Manuscrita Características Filológicas y Paleográficas Uso en Ediciones Críticas y Relevancia
Yemenita Considerada la recensión más pura. Preserva una rigurosa vocalización supralineal que refleja fielmente el arameo babilónico sin la contaminación de la vocalización hebrea tiberiense. Utilizada como texto base por Alexander Sperber para su monumental edición The Bible in Aramaic (1959-1973), empleando específicamente el manuscrito British Library Or 2363.
Askenazí Textos que circularon por Europa central. A menudo presentan la vocalización sublineal tiberiense, que corrompe la pronunciación original aramea. Suelen incluir la Masorah targúmica y presentar lectio brevis. Estudiada por Michael L. Klein para analizar el sistema masorético targúmico. Incluye códices notables como el "Manuscrito de Petrarca" del siglo XIII.
Sefardí Textos producidos en la península ibérica y el norte de África. Presentan un texto robusto, a menudo rodeado de copiosas glosas marginales y textos complementarios. Ejemplificada por el manuscrito Vaticano Ebr. 448, objeto de estudio del insigne erudito español Alejandro Díez Macho.

2. Origen y Contexto de Producción

Autoría: El Enigma de "Ónquelos"

La atribución de la autoría del Targum Ónquelos representa uno de los enigmas más fascinantes de la alta crítica literaria, situándose en la frontera exacta entre la leyenda hagiográfica y la asimilación académica. La atribución tradicional babilónica asocia la obra a "Ónquelos", un supuesto prosélito romano del judaísmo que floreció en el período tanaítico (alrededor del siglo II d.C.) y que habría operado bajo la férrea supervisión de luminarias rabínicas como Eliezer ben Hurcanus y Josué ben Hananías.

Sin embargo, la erudición crítica moderna, apoyada en la filología comparada, postula un anonimato académico para la redacción de la obra y denuncia una profunda confusión onomástica en las fuentes talmúdicas. Se ha demostrado que las anécdotas biográficas que el Talmud de Babilonia atribuye a "Ónquelos" son virtualmente idénticas a las que el Talmud de Jerusalén asigna a Áquila de Sinope, un prosélito real del siglo II d.C. célebre por haber realizado una traducción ultraliteral del Antiguo Testamento al griego (no al arameo).

Eruditos de la talla de Zvi Hirsch Chajes y A.E. Silverstone han argumentado concluyentemente que "Ónquelos" es simplemente una corrupción fonética babilónica del nombre "Áquila". Esta alteración obedece a las dinámicas lingüísticas del arameo oriental. En consecuencia, los rabinos babilónicos, que poseían una traducción aramea anónima, oficial y literal, le aplicaron erróneamente el prestigio del nombre del traductor griego, asumiendo que su texto arameo poseía el "espíritu" de la traducción de Áquila. La obra, por tanto, no es el esfuerzo de un individuo solitario, sino el producto institucional de generaciones de escribas.

Datación y la Comunidad Babilónica

La investigación diacrónica mayoritaria rechaza vehementemente la datación del siglo II d.C. para el texto en su forma final. El académico Israel Drazin, tras efectuar un análisis comparativo meticuloso de la terminología del libro de Números, demostró que el Targum Ónquelos toma prestado su vocabulario exegético directamente de midrashim tanaíticos tardíos, particularmente del Sifré a Números, una obra compilada hacia finales del siglo IV d.C.

Por lo tanto, el consenso de la alta crítica dictamina que el material base se originó oralmente en Palestina entre los siglos I y II d.C., pero su redacción definitiva, expurgación teológica y fijación textual ocurrieron en las academias babilónicas hacia finales del siglo IV o principios del siglo V d.C..

A diferencia de las comunidades palestinenses, cuyas sinagogas permitían traducciones altamente parafrásticas, dinámicas y folclóricas (como se evidencia en el Targum Neofiti), la autoridad babilónica requería estandarización y control dogmático. Este grupo produjo el documento para vacunar a los oyentes contra interpretaciones heréticas saduceas, gnósticas y, muy marcadamente, contra la floreciente hermenéutica cristiana.

3. Análisis Literario y Estructural

El Targum Ónquelos pertenece al género literario del Targum (traducción exegética sinagogal). Es crucial comprender que, en el paradigma antiguo, un targum no era una mera transferencia léxica, sino un esfuerzo interpretativo diseñado para comunicar el sentido profundo y ortodoxo del texto. Sin embargo, dentro de este género, el Ónquelos representa el extremo de la restricción y el literalismo.

Enfoque Targúmico Targum Ónquelos Targumim Palestinenses (ej. Neofiti, Pseudo-Jonatán)
Metodología de Traducción Severamente literal; sustitución palabra por palabra de la base hebrea masorética. Parafrástico; traducción fluida con integración masiva de material extrabíblico.
Expansiones Exegéticas Mínimas y restrictivas; solo se emplean para resolver ambigüedades halájicas o antropomorfismos. Extensivas; incluye sermones enteros, poesía apocalíptica, midrashim y folclore.
Uso de la Halajá Refleja estrictamente la jurisprudencia de la escuela del rabino Akiva. A menudo incluye material anti-halájico o refleja tradiciones jurídicas más antiguas y divergentes.

Fragmentos y Pasajes Clave

La esencia ideológica del Ónquelos se revela de manera sublime en aquellos lugares donde rompe su propio literalismo para imponer una lectura obligatoria:

Génesis 4:16 (La Omnipresencia Divina)

El hebreo declara: "Y salió Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod".

Enfrentado a la imposibilidad filosófica de que un mortal pueda huir físicamente de la presencia de un Dios omnipresente, Ónquelos transforma la geografía en un estado espiritual: "Y salió Caín de delante de Jehová, y habitó en una tierra de exilios y vagabundeos...".

Deuteronomio 33:6 (Soteriología y Escatología)

En la bendición de Moisés, el texto masorético dice simplemente: "Viva Rubén y no muera".

El targumista inyecta aquí una noción plena de la vida después de la muerte, un dogma farisaico crucial: "Que viva Rubén con vida eterna y que no muera la segunda muerte".

Números 24:6 (El rechazo a interpretaciones mesiánico-sectarias)

En el cántico de Balaam, mientras que la Septuaginta y targumim palestinenses traducen la comparación hebrea asociándola a "tiendas de campaña", Ónquelos se ciñe a una traducción conservadora botánica para esquivar adiciones poéticas que pudieran fomentar especulaciones apocalípticas.

4. Teología, Ideología y la Doctrina del Memrá

El sustrato teológico y la cosmología del Targum Ónquelos operan bajo un imperativo dogmático inquebrantable: la defensa del monoteísmo trascendente absoluto, la represión total del antropomorfismo (y el antropopatismo) y la instauración de la ley oral rabínica como la única hermenéutica válida.

La Censura Antropomórfica

El traductor actúa como un censor teológico quirúrgico cada vez que el texto hebreo atribuye corporeidad o ubicación espacial a la divinidad. En Éxodo 33:23, cuando Moisés pide ver la gloria de Dios, el hebreo reza: "verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro". Ónquelos neutraliza la anatomía traduciendo: "...verás lo que está detrás de mí, pero de delante de mí no seré visto". Igualmente, Dios nunca "desciende" sobre el Sinaí, sino que "manifiesta Su gloria".

La Controversia del Memrá (El Verbo)

El área donde el texto converge asombrosamente con su entorno y diverge de las lecturas monoteístas monolíticas posteriores es en su cosmología mediadora a través del Memrá (traducido como "La Palabra" o "El Verbo"). En el Ónquelos, las interacciones directas entre la humanidad y lo divino son frecuentemente delegadas al Memrá de Jehová. Por ejemplo, no es Dios mismo quien pasea por el jardín del Edén, sino "la voz del Memrá de Jehová" (Génesis 3:8).

Eruditos contemporáneos como Daniel Boyarin sostienen que el Memrá era "el principal candidato para el Logos semítico". Boyarin defiende que el judaísmo del Segundo Templo y del período formativo rabínico albergaba un "binitarismo judío" en el cual la Palabra (el Memrá) funcionaba como una entidad semi-autónoma y mediadora. Según esta corriente, el prólogo del Evangelio de Juan ("En el principio era el Verbo") es una exégesis puramente judía fundamentada en el concepto targúmico del Memrá.

5. Descubrimiento, Recepción e Impacto Histórico

El Targum Ónquelos ostenta una trayectoria inusual dentro de la alta crítica textual antigua: jamás estuvo perdido. Se ha mantenido en circulación continua y ha sido recitado ininterrumpidamente desde su fijación textual en las sinagogas de la Antigüedad tardía.

El Renacimiento y la Biblia Políglota Complutense

Su impacto histórico cruzó las fronteras del judaísmo e inflamó la imaginación intelectual de la Europa del Renacimiento. Con el advenimiento del Humanismo renacentista y la imprenta, el Ónquelos se convirtió en una joya codiciada por los eruditos cristianos en su búsqueda de la Hebraica Veritas.

Su gloriosa introducción al mundo académico occidental tuvo lugar en España, impulsada por el Cardenal Francisco Jiménez de Cisneros. Entre 1514 y 1517, en la Universidad de Alcalá de Henares, se compiló e imprimió la Biblia Políglota Complutense, el pináculo del arte tipográfico y la filología de la época. En el volumen I de esta monumental obra, un equipo de especialistas (destacando el judeoconverso Alfonso de Zamora) imprimió por primera vez en la historia el texto completo del Targum Ónquelos acompañado de una traducción interlineal en latín, ubicando las raíces del arameo judío en el corazón mismo de la erudición eclesiástica europea.

Debate Académico: La Revolución del Neofiti

Hasta la primera mitad del siglo XX, luminarias de la filología aramea (como Gustaf Dalman) sostenían que el Targum Ónquelos era el estrato más antiguo de las traducciones. Este paradigma colapsó drásticamente en 1956 cuando el sacerdote y catedrático español Alejandro Díez Macho descubrió el manuscrito completo del Targum Neofiti languideciendo anónimamente en la Biblioteca Vaticana. El hallazgo demostró que las tradiciones palestinenses occidentales eran remanentes de una exégesis popular y folclórica sumamente antigua, relegando al Ónquelos a la posición de una revisión oficial, sobria y tardía.

6. Estado de Preservación Textual y Lagunas

El Targum Ónquelos en su macroestructura no es una obra fragmentaria; el Pentateuco arameo completo sobrevive intacto. No obstante, al someter sus testigos documentales primarios al escrutinio paleográfico, la disciplina se enfrenta a múltiples fracturas y vicisitudes históricas de preservación.

  • Los Cuencos de Nippur y las Genizas: Los atisbos físicos más antiguos de la traducción no se encuentran en lujosos códices, sino en un estado altamente fragmentario sobre cuencos de encantamiento (Nippur, s. V-VII d.C.) y en jirones de papiro hallados en la Geniza de El Cairo. Ofrecen ventanas minúsculas a la sintaxis previa a la estandarización babilónica final.
  • El Manuscrito de Petrarca: En el trayecto hacia Europa, los códices sufrieron desgaste. Este códice bilingüe (hebreo-arameo) de origen askenazí datado en el siglo XIII documenta graves lagunas: comprende únicamente desde Génesis 23:8 hasta Éxodo 14:28. El texto carece de colofón porque una parte fundamental de sus folios de pergamino se extraviaron o destruyeron antes de que fueran cosidos en su encuadernación de seda.
  • El Proceso de Reconstrucción Ecléctica: Incluso la venerada recensión yemenita, pilar de la edición crítica de Alexander Sperber, presenta secciones ilegibles o deterioradas. Sperber se vio obligado a rellenar los huecos consultando variantes de manuscritos secundarios y los Tosefta Targumim (adiciones marginales esporádicas), recordando a la academia que todo documento antiguo es, en última instancia, una reconstrucción frágil e intelectual de un pasado dinámico.